¿CÓMO LIGABAN LOS ROMANOS?

EL AMOR

RAQUEL VALERO REQUENA, 4ºB

Todo el mundo tiene idealizado el amor y a los romanos, pues desde pequeños se nos ha dado a entender que eran unos románticos, ya sea con libros o con películas. Pero, alguna vez os habéis preguntado ¿Cómo era realmente el amor en Roma? Quiero pensar que sí, por eso vamos a hacer un viaje a la antigua Roma.
Esta es la manera en la que el famoso Ovidio aconsejaba a los romanos sobre cómo conquistar, mantener el amor y superar los celos
Consejos para los romanos:
Ellos primero debían de tener claro el tipo de mujer a la que buscaban, pues según Ovidio no existía ninguna mujer que no pudiese ser seducida si sabías bien cómo cortejarla. Se aconsejaba ir a lugares donde hubiese bastantes mujeres como el Teatro o el Circo. El autor cuenta cómo se debía de aprovechar las carreras de caballos para acercarte lo más posible a la dama, pues los asientos eran muy estrechos y las personas se rozaban. Después de hacer este acto el hombre debía de ser atento, si había polvo en la ropa de la bella él debía de quitárselo y si no lo había debía de hacer como que lo quitaba. Si el manto de ella arrastraba el suelo el caballero debía recogerlo rápidamente (esta acción le hacía quedar como una persona atenta y permitía que él se pudiese acercar más a su objetivo).
En caso de una fiesta Ovidio recomendaba usar un lenguaje fácil de adivinar y ser precavido, puesto que el alcohol y la noche hacen que todas las mujeres parezcan bellas.
Los hombres debían de adaptarse a los gustos de ella si deseaban conquistarla. Tenían que empezar enviando cartas, después tenían que hacer cumplidos y por último hacer muchas promesas, puesto que no cuesta nada prometer.
Ovidio decía que lo que importaba de la apariencia del hombre era no oler mal, ir siempre limpio e ir con el pelo y la barba desenredados y recortados.
Consejos para las romanas:
Las mujeres debían de sonreír mirasen al que mirasen, siempre había la posibilidad de cautivar al menos a un hombre. El autor aconsejaba aprovechar su juventud y resaltar su belleza, ya sea dejando un hombro a la vista o teniendo una actitud alegre y atenta.
Ovidio aconsejaba ocultar sus defectos, si era baja debías sentarte y ocultar los pies con el traje, si eras delgada debías de vestir con prendas bastas y cubrir la espalda, si tenías pies deformes debías de ocultarlos, si tenías una pierna desmedrada tenías que atarla con lazos…
Y más consejos como disimular las espaldas desiguales con cojines o no gesticular mucho si tenías los dedos gruesos.
Después de leer estos consejos seguro que vuestra mente no estará muy alegre con algunos de ellos, pero esperar un poco más porque ahora toca hablar de lo que nosotros conocemos como “amor”.
El amor en la actualidad
Hoy en día el amor no es nada parecido a lo que los romanos conocían. Hemos avanzado mucho gracias las tecnologías y en verdad no sé si eso es tan bueno como parece.
Es cierto que ahora cada persona tiene una percepción diferente del amor, no como en la Antigua Roma que se seguían las mismas pautas, pero eso ¿hasta qué punto es bueno?
Me explico, antes los romanos se esforzaban por cautivar, por ser románticos, por amoldarse a su amado/a. Ahora , en mi opinión, la gente es más egoísta a la hora de amar. Si no cumples los estándares de la otra persona , se deshace de ti como si no tuvieses sentimientos. No dan oportunidades.
Siento que tanto en Roma como ahora el amor es superficial, mucha gente prefiere una cara bonita a un corazón puro y dispuesto a amar con locura.
Si hablo de las tecnologías no sé ni por dónde empezar, ¿qué es eso de una aplicación para ligar?, como si las personas fuesen prendas de ropa puestas en un escaparate esperando a que alguien las elija. Hay otras personas que se lo toman como un juego y cada día intentan cautivar a un amor nuevo solo por “entretenerse”.
También es cierto que hemos avanzado mucho las mujeres. Antes obligaban a las romanas a ocultar sus “defectos”, y sí; lo digo entre comillas porque creo que nadie tiene defectos, simplemente somos únicos. Ahora las mujeres podemos vestir como queremos, sin buscar atraer a nadie.
Somos libres de escoger a quién amar y está prohibido que alguien se nos pegue en las gradas para tocarnos sin nuestro consentimiento; ya que, no somos objetos a los que conquistar. Somos personas a las que amar, cuidar y respetar. También se nos permite amar a quién queramos.
Personalmente creo que el amor no hay que buscarlo, el amor te encuentra cuando menos te lo esperas. Puede tardar, pero merece la pena cuando te quieren de verdad.
Muchas personas pensarán que lo que digo es una tontería, y ese es el problema que tenemos ahora. Existen tan pocas personas que amen de verdad que pensamos que ni existe el amor.
El amor no es decir un simple “te quiero”, es mirar a los ojos a la otra persona y sentir que todo lo que necesitas en el mundo es poder ver esa mirada toda tu vida, es que te digan su nombre y que se te revuelva el estómago, el amor es quedarte mirando a un punto fijo y en vez de pensar en la nada imaginarte a esa persona. Porque los amantes de ahora se cansan muy rápido si hay discusiones y antes hacían lo que fuese (como limpiar un polvo que no existe de una falda) por seguir con la otra persona. A la gente le falta entender que el amor no es estar siempre bien, el amor es estar mal y aun así seguir queriendo y eligiendo a la otra persona todos los días.
He de admitir que algunos conejos de Ovidio siguen llevándose a día de hoy, y no están nada mal.
Al final todos vamos a amar al menos una vez en nuestra vida. Los romanos y nosotros estamos de acuerdo en que el amor es felicidad.

 

COMPARACIÓN ENTRE LA ANTIGUA ROMA Y LA ACTUALIDAD
Lucía Oanta Oanta, 4ºA

En la Antigua Roma, el amor era una mezcla entre el deber social y la política con la pasión, donde el matrimonio solo servía para la descendencia y distintas alianzas.

Mientras que antes el amor solo servía para fines sociales, hoy en día consiste en crear un vínculo emocional muy fuerte con alguien, no solo encerrándonos en el matrimonio, también puedes sentir amor por un amigo o un familiar, cosa que era imposible en el pasado.

Antes, los romanos ligaban mediante las normas que Ovidio escribió en su libre «Ars Amandi», en él, la mayoría se considerarían muy machistas en la actualidad, ya que, por ejemplo, en uno de esos consejos, menciona que hay que esperar, ya que el pez morderá el anzuelo cuando menos te lo esperes. En esta oración, el autor trata a las mujeres como si fueran animales, en este caso, tan tontas como los peces, ya que siempre, tarde o temprano caerán.

También solían ligar en teatros o fiestas, en las que aplicaban las normas que habían leído y aprendido anteriormente.

Actualmente, no hay ningún libro que explique cómo ligar, ya que cada uno elige como quiere enamorar al amor de su vida. Lo más común es empezar escribiéndose por alguna red social, ya que entonces es cuando empiezas a conocer a esa persona, y si ves que no tenéis tantas cosas en común como pensabas, lo único que tienes que hacer es dejar de responderle, es decir, hacerle ghosting. La causa más posible de esto es que las generaciones actuales están muy enganchadas a la dopamina rápida, como por ejemplo «Tik Tok», que si un video no te gusta, lo único que tienes que hacer es deslizar, esto mismo está pasando en la actualidad, que si no sientes algo en como mucho una semana, «deslizas» y vas a por otra persona. Este es un problema muy grande, ya que nos está recordando a la Antigua Roma, donde trataban a las mujeres como objetos, solo que ahora, ocurre con ambos géneros.

En la Antigua Roma, las mujeres solo servían para hacerse cargo de la casa, crear descendencia, y cuidar y educar a sus hijos. Ellas no podían votar ni estudiar (menos las mujeres con dinero), y como mucho podían trabajar de artesanas, comerciantes, obstetras («matronas domiciliarias»), nodrizas (amamantan a niños que no son sus hijos) o como agricultoras. Además, estaban bajo la tutela masculina, por lo que no podían tener propiedades. Su reputación se basaba en su virtud, modestia y gestión eficiente de la casa.

Además, las mujeres no tenían ni voz ni voto, por lo que sus opiniones, bien no eran escuchadas por los hombres, o si no, no tenían ni derecho a hablar.

Hoy en día, las mujeres no son objetos que solo sirven para cuidar la casa e hijos, sino que son personas con sentimientos y opiniones validas, que no tienen que esperar a hacer cualquier cosa con permiso de un hombre, ni su padre, ni su marido. Son personas libres con los mismos derechos que los hombres, y aunque antes no fueran escuchadas, cosa muy mala, ahora podemos aprender y evolucionar como humanos que somos para no volver a esas épocas en las que la mujer era un objeto, que no podía hacer ni decir nada sin su marido, y que en los mejores de los casos conseguía una educación.

 

Actualmente, la mayoría de las cosas que pasaban en la Antigua Roma, serían impensables de que podrían llegar a ocurrir. Por ejemplo, la idea de que los hombres tuvieran un libro que les enseñase a como ligar, refleja muy bien esa sociedad, ya que hoy en día, todo el mundo, no solo los hombres, puede ligar, pero como cada uno prefiera; eso es lo que nos diferencia de ellos, que todo el mundo puede ligar o no, de la forma que prefiera, pero la clave en esto es que hoy en día podemos elegir como queremos hacer las cosas, no tenemos que seguir las normas escritas en un libro o en un pergamino, porque, aunque actualmente haya reglas no escritas, como por ejemplo los estándares, tienes la opción de elegir si quieres seguirlos o no, teniendo en cuenta que hagas lo que hagas, estará bien. El mayor problema actualmente está en los países menos desarrollados, como África o gran parte de Asia, sobre todo la zona de Pakistán, donde todavía no han llegado a la etapa en la que estamos, por ejemplo, Europa, por lo que tenemos que trabajar todos juntos para que las mujeres de esos continentes tengan la oportunidad de hacer cosas sin sus maridos, entre poder reflexionar y decir sus opiniones, hasta poder salir de casa, ya que todas las mujeres, deberíamos tener las mismas oportunidades que los hombres, da igual el país en el que hayamos tenido la suerte o no de nacer.

En conclusión, en la Antigua Roma, las mujeres tenían un papel muy importante, aunque los hombres no las tomasen en serio, pero poco a poco, aprendiendo de lo que pasó en el pasado, para no volver a llegar a esas épocas en las que las mujeres solo servían para procrear y luego cuidar de sus hijos. Actualmente, los hombres y las mujeres son casi iguales, con los mismos derechos y deberes, y aunque en algunas zonas no sea así, debemos luchar y trabajar para poder conseguir la igualdad, sin pensar de donde seamos.

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